Bilbao-Barcelona. Día 5. Parada en Monzón


No he madrugado nada, y como soy así, salí a las 13:00h, cuando ya el sol pega bien. Hoy también hace un gran calor, y no había ni rastro de la tormenta de esta noche. El gasolinero me dijo que Monzón está a 70 Km, cosa que pensé que podía asumir, aunque a medida que pasaban las horas, Monzón se me hacía cada vez más lejos. El sol pegaba fuerte, y el cansancio acumulado me hacía pensar que me iba a costar llegar. Como ayer, el viento en contra hacía más duro el camino. Cruzando el desierto de los Monegros se nota mucho el calor y la sequedad. A esto tenemos que juntar que estamos en plena ola de calor, pero por suerte el camino era casi todo llano y se hacía mucho más soportable.
Lo que era realmente incómodo era no encontrar ni una sola sombra para no achicharrarme.

Me gustó este paisaje y tuve que fotografiarlo. En estos tramos había algunas cuestas que incomodaban un poco, pero bueno, son gajes del oficio.

Ésta es la última cuesta abajo de los Monegros, así iba yo, sin camiseta y en pantalón de traje de baño, que era lo más fresco que tenía.

Qué mala suerte que he pinchado 3 ruedas. ¿cómo tres? Sí. En el tramo de la foto anterior se reventó la rueda delantera mientras en la trasera se clavaban pinchos de una de esas malezas secas que hay por allí. Eso es por salirme de la carretera en esa zona de maleza pinchuda. Tuve muchísima suerte, porque allí cerca había una zona con sombra, cosa que hacía horas que no veía. Dolía mucho pensar en parar a reparar pinchazos con el semejante calor que hacía. En menos de una hora tenía cambiadas las dos ruedas.

 

Foto de rueda delantera:

Foto de rueda trasera:

Suerte que casualmente llevaba dos cámaras de repuesto, y las tuve que usar las 2 a la vez. Ahora mi temor era volver a pinchar porque ya no tenía más cámaras nuevas.

Mis temores se hicieron realidad, y cuando ya quedaba poco para anochecer, y 20 kilómetros para llegar a Monzón, revienta la rueda de atrás. No sé si será por los baches de la carretera o nosequé, pero reventó. Empecé a reírme por esto que me acababa de pasar. Con buen humor y una sonrisa me puse a pensar soluciones. Anochecía y no sabía si me daría tiempo antes de que cayera la noche, pero cogí una de las cámaras pinchadas de antes, la del pinchazo más pequeño, y comencé a ponerle un parche.

Nunca había puesto un parche de manera tan rápida, lijar, echar pegamento, pegar el parche, presionar, y sin darle a penas tiempo a secarse, ya estaba la rueda puesta e hinchada. La reparación salió perfecta y conseguí salir de este problema con éxito anocheciendo y pude continuar hasta Monzón, que es un pueblo bastante grande, donde mañana compraré cámaras de repuesto.

Llegué de noche como ya es costumbre, y me alojé en un hostal.

He hecho aproximadamente 80 Km, y por hoy han sido suficientes.

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