Bilbao-Barcelona. Día 7. Parada en Juneda


Esta noche había mucho movimiento de trabajadores en el aparcamiento, iban y venían en coche despertándonos en todo momento. Muchos nos vieron allí durmiendo y seguro que hoy hemos sido la comidilla entre los trabajadores de las fábricas.

Así nos despertamos al amanecer.

Recogimos nuestros sacos, y muy animador proseguimos nuestra ruta.

Qué ilusión me hizo ver el cartel de Catalunya. Hoy es el día que por fin pisamos tierras catalanas, haciéndose mucho más cerca nuestro propósito de llegar a Barcelona. Aún estamos en la provincia de Lleida, pero nuestra destino se vislumbra cerca. A día de hoy, para mí, es todo un mérito haber llegado hasta aquí y me siento muy satisfecho.

Hemos continuado abrasados bajo el sol durante bastantes kilómetros más hasta encontrar un pueblo antes de que anocheciera. A esas horas el pueblo en el que decidimos parar era Juneda. Ya habíamos hecho 70 km y nos parecía suficiente.

Como era costumbre siembre que cruzábamos un pueblo, fuimos a buscar la fuente, y en este caso estaba a lo alto, cerca de la iglesia. Allí nos propusimos llenar los botellines aunque el agua estuviera demasiado caliente. En el banco de al lado se encontraban tres chicos que nos ofrecieron agua fresca de su casa, todo un detalle! Nos dieron una botella nueva de agua mineral. Ya que habíamos entablado conversación con ellos, decidimos preguntarles a ver si conocían algún lugar donde poder dormir, en plan casa abandonada, pórtico, y así. Estuvieron pensando y no se les ocurrió ningún sitio y nos dijeron que podíamos quedarnos en la casa de uno de ellos. Nosotros aceptamos encantados. Eran muy hospitalarios ya que nos ofrecieron casa, ducha y nos dijeron que podíamos comer de su nevera. Se llaman Yalil, Hasán y Abdul. Nos ayudaron a subir las bicis al piso, que era un 4º. Estuvimos un rato con ellos charlando, y después de la ducha nos fuimos a dormir a “nuestra” habitación. El chico de la casa se mantuvo muy respetuoso, haciendo sus cosas y dejándonos tranquilos con total confianza.


Ésta es nuestra habitación. Cama e 80 para Fátima, y colchón en el suelo para mí. Todo un lujo. Nuestras bicis también durmieron bien esta noche.

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