Bilbao-Barcelona. Día 8. Parada en Alió


Hemos dormido estupendamente y nos sentíamos con fuerzas para continuar nuestra ruta.

Salimos de casa bajando la bici como pudimos por esas estrechas escaleras.

 

A las 8.30 ya estábamos en camino carretera adelante. Tres hora después entramos en la provincia de Tarragona. Allí que nos paramos a salir de la rutina del pedaleo y a disfrutar haciendo el mono en el cartel de Tarragona.

Después de relajarnos unos minutos volvimos a lo nuestro, al pedaleo constante.
Tengo que admitir que Fátima es muy buena en las cuestas arriba, Le da un poco más de respeto bajar a gran velocidad, pero subiendo tiene mucha fuerza y siempre me deja con la lengua fuera si quiero seguir su ritmo. Pasaban las horas continuando nuestro camino hasta que llegamos a Montblanc donde paramos a comer y descansar en el escenario de la plaza del pueblo.

Montblanc es un bonito pueblo medieval donde estuvimos muy a gusto. Después de comer, fuimos a la piscina municipal a refrescarnos. Ha sido un enorme gustazo poder chapotear en el agua fresca al menos media hora antes de que cerraran.

Conocimos al socorrista, que es el que nos ha hecho esta foto, muy majo él, se llama Dani, y estuvimos mucho rato hablando con él, nos explicó una ruta alternativa para los siguientes 16 kilómetros. La cuestión era que si seguíamos la ruta normal, teníamos que atravesar un gran puerto de 8 km de subida y otros tantos de bajada. Nos indicó el camino por una carretera muerta, la antigua carretera en desuso, pero que en bici se puede ir perfectamente.

Aquí está la foto de Fátima con Dani. Es muy majo, y nos ofreció su ayuda en todo momento, nos ofrecía su casa, comida, ducha y lo que necesitáramos. No pudimos aceptar quedarnos porque teníamos aun kilómetros por recorrer hoy, si no, no dudábamos.

Después de este Break, pusimos nuestros pues en los pedales y continuamos nuestro camino. Gracias a las indicaciones que nos dio Dani, nos ahorramos el puerto, y es más, casi todo era cuesta abajo. Una maravilla de atajo.

Llegamos al pueblo de Alió, y después de darnos unas vueltas para buscar un hueco donde pasar la noche, imaginamos que no llovería y nos tumbamos a dormir a la intemperie al lado de la plaza principal y de la iglesia.

Ni cortos ni perezosos extendimos nuestros sacos, y allí nos quedamos en la calle en mitad del pueblo.
Hoy hemos hecho 65 km

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